La idea de este viernes es compartir ideas para hacer viable este proyecto tan importante.

"Decidí que, de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía"
Rodolfo Walsh

Luego de la aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en octubre de 2009 -con 44 votos a favor y 24 en contra-, el Ministerio de Educación lanzó la señal Paka Paka, con toda su programación dirigida a los niños. El nuevo canal infantil fue presentado en septiembre del año pasado por la presidenta Cristina Fernández en la Quinta de Olivos, donde los principales espectadores fueron los chicos invitados a presenciar el lanzamiento. “Es un formato absolutamente nacional, hecho por argentinos y para argentinos”, decía la presidenta en aquella ocasión. Y recordó que “esto es parte del cumplimiento de la nueva ley de medios, que exige a todos –cuando digo a todos es a todos- que una buena parte de la programación esté dedicada a los niños”.
Pareciera que el incumplimiento de este punto se adivinaba, al menos por parte de Cablevisión, que se sintió exento del “todos” pronunciado por la presidenta de la Nación. La operadora de cable aún no ha incluido en su grilla de canales ofrecidos a los clientes, ni Paka Paka, ni Incaa TV, lanzado en diciembre del año pasado, con programación exclusivamente del cine nacional. 
Ambos canales denotan una coherencia con los discursos que se pronunciaron en torno al gran debate instalado alrededor de la nueva ley de medios. Un debate que el pueblo argentino se debía desde la promulgación de la ley 22.285 -ley de radiodifusión- en 1981. Era necesario poner blanco sobre negro. De a poco, la ley 26.522 (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual) se va implementando.
“Somos lo que comemos”, se suele escuchar. Pero también podríamos decir “somos lo que vemos”. Anoche volvía en colectivo y unos nenes iban jugando en ese idioma que se instaló hace unos 10 años, el español neutro. “Mira lo que he logrado”, “¡llegamos a nuestro hogar!”, “guarda esto en la nevera”, “tráeme pastel”. El español neutro es el idioma artificial propio de los medios de comunicación que abarcan diferentes regiones y/o países, y necesitan eliminar los “localismos”, es decir, los términos propios de un lugar, por ejemplo, lo que fue en su momento el lunfardo. El neutro pretende eliminar la identificación territorial. “Nevera” por “heladera”.
Algunas empresas del sector (traductoras, doblajes) han determinado cuatro tipos de español neutro; el ibérico (o europeo), para España, el mexicano para México, el rioplatense para Argentina, Paraguay y Uruguay y otro para el resto de los países de habla hispana en Latinoamérica. Pero el destinado a nuestra región no es justamente el que se transmite en las señales internacionales que le llegan al televidente, operadora de cable por medio. En las señales que transmiten el neutro, sobre todo en las infantiles y documentales, el lenguaje se torna extraño. Pero más extraño resulta escucharlo en la rutina de un chico.Tan importante se ha vuelto este asunto, que ya existen cursos de doblaje neutro, también en nuestro país.
Por diferentes motivos, los chicos ven la televisión desde muy chicos, cuando están descubriendo el gran mundo a su alrededor. Cuando son esponjas que todo lo absorben. Por eso, hace unos años era frecuente escuchar una mamá contando que su hijo habla de forma extraña. Más tarde fuimos descubriendo que era el neutro, ese idioma creado exclusivamente para los medios, con el fin de abarcar mucho. Creado como el esperanto, idioma universal que lejos estaba de tener un fin comercial.
Combatir aquella manera extraña en el habla de los chicos era tarea de los padres. “No, no se dice pastel, acá decimos torta”. “No, no aparcamos el carro, nosotros estacionamos el auto”. Era explicar de esa manera, o cambiar el canal. Pero las señales infantiles disponibles eran todas regidas por la lengua neutra.
Cuando volvía en el colectivo, una señora me dice “que feo que hablan esos chicos, ven mucha televisión”. Hoy, nuestro país tiene su propia señal de televisión infantil, entre los ocho canales de programación dedicada a los niños. En ese canal, no existe el neutro. En ese canal, los chicos escuchan a María Elena Walsh, que nos cuenta dos cosas: una cuando somos chicos, otra, muy distinta pero en la misma canción, cuando somos grandes. “El poder de la imaginación”, es el lema del canal infantil. Lástima que sólo el 25 por ciento de los abonados a empresas de cable lo tienen en la grilla de canales.
La coloquialmente llamada nueva ley de medios se va haciendo real. Canal 9, uno de los canales con mucho contenido extranjero, transmitirá a partir del 10 de abril, el relanzamiento de Carozo y Narizota.
Pero a algunas operadoras de cable no les parece acertado el cumplimiento de la ley. Quizás, creen que con lo que hay es suficiente para que el chico se distraiga mientras el papá trabaja sentado frente a la computadora, pero algunos creyeron que aparte de distraerse, el chico puede ir un poco más allá. Puede aprender con documentales adaptados a la edad de aprender, puede escuchar ritmos autóctonos, disfrutar, simplemente, con unos muñecos interactuando entre sí, o extrañar su mirada niña con una escena surrealista para chicos -¿se acuerda de Caloi en su tinta los domingos a la noche?-
El próximo sábado 16 de abril, los niños serán partícipes del festival organizado por Paka Paka, frente al Ministerio de Educación, donde se presentará una nueva programación. En la misma ocasión, se pedirá de manera pública la inclusión del canal en todas las operadoras de cable. “Paka Paka para todos”, es el lema que circula por las redes sociales. Y esta vez, lo pedirán los padres, y lo pedirán los pequeños televidentes.
Trosky, del Che. Ambas partes me parecen de necio. Desde ambas veredas, desde la necedad absoluta (aclaro esto porque también debo decir que los hay sensatos), o como se dice, desde lo talibán, siempre te perdés algo. Como un zoom, a veces es necesario un poco de distancia para ver con claridad.
Que el mundo se ha vuelto superficial no es ninguna novedad. De dónde proviene esa superficialidad es un tema ya estudiado y debatido. Quizás, responde a las leyes del mercado. Vender, comprar; oferta, demanda. El sistema capitalista se sumerge en ámbitos donde pareciera no corresponder. Aunque hace ya tiempo que los medios son un ámbito de negocio, de compra y venta, de oferta y de demanda. No sólo venden los dramas, las comedias, las series, las noticias... vende el cuerpo, la exhibición. Pero la pregunta sería: ¿lo que ofrece la televisión, es realmente lo que demandan los espectadores? ¿la audiencia televisiva sólo busca distensión a la hora de la cena después de un día de trabajo, de problemas, de cansancio, de estrés?



"La idea de crear una agencia latinoamericana no es por cierto original. Como no lo es tampoco, la idea de liberar a los pueblos latinoamericanos del imperialismo que los oprime. Nosotros, que sufrimos el monopolio de las noticias, de la información, o el de la no información, el ocultamiento y la distorsión, sentimos también la necesidad de crear una agencia noticiosa.
Quienes se tomen el trabajo de leer la historia de las agencias imperialistas, historia escrita por ellos mismos, van a ver que desde principios del siglo pasado se repartieron el mundo como un pastel, para que cada imperio pudiera ocultar a los pueblos que oprimían, las noticias que más le interesaban, a nosotros nos tocó la parte del pastel que le correspondió a los yanquis.
Ellos subsidiaron a sus agencias para que los pueblos de Latinoamérica no se conociesen entre sí, para que llegasen a odiarse. Y también los hacían desconocidos para el resto del mundo, en atención a la doctrina Monroe: América para los americanos, y cuidado con que nadie llevase sus noticias, su verdad a esa parte del mundo que explotaban.
Surgimos al surgir la revolución cubana. Y el imperialismo nos puso todas sus trabas, se recurrió a todos los medios para perseguir a nuestros corresponsales y para que nuestros equipos no traspasasen las aduanas. En cada país hay un cipayo dispuesto a servirles y a entorpecer nuestra labor.
Se nos acusa de ser una agencia de agitadores. Y lógicamente que para ellos lo somos. Porque no ocultamos la presión a los obreros bananeros de Costa Rica ni los atropellos de la United Fruit, ni las concesiones petrolíferas al imperialismo. Para ellos somos agitadores porque decimos la verdad que hace perder el sueño.
Nosotros somos objetivos pero no imparciales. Consideramos que es una cobardía ser imparcial, porque no se puede ser imparcial entre el bien y el mal. Nos llaman agitadores, pero eso no nos asusta. Seguiremos anunciando nuestra presencia a los hermanos de Panamá y de Puerto Rico, y les seguiremos afirmando: Pongan bombas, echen los gringos, que todo el mundo se enterará."
Ayer domingo, el intelectual de Carta Abierta, Ricardo Forster, publicó en El Argentino esta nota, titulada "Semiologías".
"Todo está allí sin disimulos, ningún velo ni ninguna astucia narrativa busca esconder la transformación de esos grandes medios de comunicación en defensores a ultranza de sus propios intereses. Han dejado bien atrás el enmascaramiento y el lenguaje de la ambigüedad como si fueran expresión de una época ya superada en la paciente artesanía de la destitución de un gobierno democrático. Saben, y así lo expresan a través de sus principales “periodistas independientes”, que su función principal, la que justifica todos sus afanes, es potenciar un sentido común y una opinión pública en consonancia con sus deseos restauracionistas. Saben, por experiencia propia, que el terreno de lo discursivo-mediático es el verdadero campo de batalla, que en él se juega “el destino del país”. Lo que no dicen, aunque cualquier lector algo despabilado ya lo sabe o lo intuye, es que ellos “son” la opinión pública, ellos son quienes intentan darle forma a un sentido común desprovisto de cualquier posibilidad crítica. Lo que tal vez no acaban de ver, enceguecidos por su propia soberbia y su discurso autorreferencial, es que son cada vez más los lectores que, sin ser refinados semiólogos ni ser defensores a ultranza del Gobierno, ya no comen gato por liebre."

Este es el mayor logro hasta el momento. Dudo que se llegue a otro superador. Porque la lucha por el sentido es la verdadera lucha de poder, donde dado el triunfo de un sector, da lo mismo tener dólares o lecops, decirse izquierda o derecha, gritar más o menos fuerte. Una vez allí, no hace falta gritar, basta con susurrar que serán escuchados."La dominación [no es] ese tipo de dominación sólida y global que una persona ejerce sobre otras, o un grupo sobre otro, sino las muchas formas de dominación que pueden ser ejercidas en el interior de una sociedad" (Michael Foucault, 'Historia de la sexualidad')
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** La hegemonía es, por lo tanto, el ejercicio de las funciones de dirección intelectual y moral unida a aquella del dominio del poder político. El problema para Gramsci está en comprender como puede el proletariado o en general una clase dominada, subalterna, volverse clase dirigente y ejercitar el poder político, a convertirse en una clase hegemónica.
