"Decidí que, de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía"
Rodolfo Walsh

sábado, 8 de octubre de 2011

¡Siempre!


"Sólo queremos dejar señalado que, en lo que a Cuba respecta, los Estados Unidos de América no han cumplido recomendaciones explícitas (...) y recientemente, el Gobierno norteamericano prohibió también la venta de medicinas a Cuba, quitándose definitivamente la máscara de humanitarismo con que pretendió ocultar el carácter agresivo que tiene el bloqueo contra el pueblo de Cuba." - 12/12/1964

Un bloqueo como el que padece Cuba hace 50 años no lo sobrevive cualquiera. Es tan grande que ni siquiera sabemos en qué consiste (recomiendo documentales: "Bloqueo" y "Hechos no palabras" de la argentina Carolina Sylvestre). Aún así, Cuba sorprende una y mil veces. Cuando nosotros, países en vías de desarrollo, caíamos en las crisis mundiales, cuando un 2001 nos arrebataba la plata y la fe en la política, imagínese a usted qué le sucedía a un país, una isla, inhabilitada por el capricho imperial para comercializar con el resto del mundo. Solos salieron, una y mil veces. Sin FMI, sin Club de París. Salía el pueblo por el pueblo.

Abro el post con un extracto del discurso del Che en la Asamblea General de las Naciones Unidas, año 1964, a tan sólo tres años de su muerte. Hablaba el Che de las medidas de Estados Unidos ante la Revolución iniciada en 1959. Ya en 1960 comenzaba el bloqueo, agudizándose en 1962. En el año '64, como cuenta el Che, Estados Unidos deja de vender medicamentos a la isla.

Cuba es el ejemplo más acabado de la fuerza de un pueblo, de un Gobierno, al que todo le cuesta mucho más que a cualquier país, señalado por el dedo acusador del mundo cuando eligió la Revolución para su gente. Mientras Estados Unidos (por nombrar uno) sortea profundas crisis económicas y sociales, la isla avanza, y ya no tan sola. América avanza. Y hubo un latinoamericano, argentino, rosarino, que tuvo mucho que ver con este proceso; hoy y mañana se lo recuerda más que otros días, un 8 de octubre los rangers bolivianos, soldaditos de papá, lo atrapaban en la selva boliviana, al día siguiente, el 9 de octubre al mediodía, lo fusilaban en una escuelita de La Higuera. El Che murió en su tiempo y en su ley. Pero como dice Silvio, "...y
comprendió que la guerra era la paz del futuro (...) la última vez lo vi irse entre humo y metralla contento y desnudo, iba matando canallas, con su cañón de futuro".

Caminar por La Higuera es grande, es tremendo, hermoso. "Ellos entraron por acá"... te cuentan los vecinos de ese pueblito que hoy tiene 23 habitantes. Y uno no sabe si debe estar contento, triste, o emocionado. Yo estaba maravillada por estar pisando la misma tierra que pisó él. El tiempo aniquila la historia intacta, pero algo queda, y fui tras ella. Volvi un poco más cerca, si es que era posible, de este hombre al que siento familia.

Y hoy, 8 de octubre, aprovecho para recordar una vez más a este hombre gigante, que con su ejemplo alecciona a los revolucionarios de cotillón, el Che nunca eligió el poder, eligió la lucha.

¡Hasta siempre, siempre siempre, Comandante!



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