"Decidí que, de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía"
Rodolfo Walsh

viernes, 31 de agosto de 2012

Mirta, Madre y Abuela


Mirta es una fanática del limón, cuando uno le cuenta de algún dolor, te dice "pasate limón". Camina todos los jueves desde hace más de 30 años rodeando la Pirámide de Plaza de Mayo. Mirta es Madre, pero también es Abuela. Cuando se llevaron a Ana (agosto/76) estaba embarazada de 5 meses, y cuando una fue madre puede encarnarse por unos segundos, en el imaginario profundo, en esa mujer con panza que crece. Si es madre primeriza, a los 5 meses recién acaba de asomar la panza.
Ana decía que quería ser periodista, pero también algo que le de plata. Será que siempre fue difícil encontrar un trabajo pago cuando la convicción y la ideología están en el medio.
Mirta no deja de buscar a Ernesto, su nieto -que pudieron haber llamado Eugenio, pero es Ernesto, como querían sus padres, ambos desaparecidos-. Ernesto es un hombre de 35 años, y yo quisiera encontrarlo también para decirle, "no sabés el pedazo de abuela que tenés". La historia de las Madres contadas por ellas me acercan aún más al capítulo oscuro, y al eterno pedido de memoria, verdad y justicia.
Nadie tenía que sufrir lo que las Madres y Abuelas, nadie.
Registremos a cada una de ella, registremos su historia, su palabra. Ayer le decía a Mirta que escriba, escriba su historia, sensaciones, esas cosas especiales que le suceden a una cuando le desaparecen una hija que lleva un hijo en su vientre y se lo apropian las manos inescrupulosas de maldad. Mirta no podía hablar de algunas cosas, el dolor todavía está a la vuelta de la esquina, por eso la incitaba a escribir.
Debería haber un libro sobre cada una de ellas. Hoy quería escribir unas palabras sobre Mirta, con quién fui a Formosa, Mirta, esa compañera fiel de Norita, esas Madres que están donde hay una injusticia, que ayer me decía “pasate limón en la cintura, a mí me hizo muy bien”. Ese pedazo de abuela que Ernesto no conoce. Y que antes de partir de este mundo, deseo con el alma que conozca, como todas las abuelas que buscan a sus nietos. Tener la historia sentada a tu lado tomando un café y comiendo medialunas no puede menos que movilizar y emocionarlo a uno. Mi homenaje en vida a Mirta Baravalle, Madre y Abuela, pedazo de abuela. 

Imagen tomada del éter comunitario 
Mirta y Norita en la ronda de ayer jueves 30/08


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